Por La Vall de Marfà

Por La Vall de Marfà

descripción Siguiendo la riera de Marfà

Situación Moià, Bages, Catalunya, España

Fácil Fácil




Descripción Dificultad: Baja.

Distancia Total Distancia Total: 18, 35 Kms.

Altitud_Máxima Altitud Máxima: 723 mts.

Altitud_Minima Altitud Mínima: 538 mts.

Desnivel Desnivel Acumulado: 286 mts.

Tiempo Total Tiempo Total: 5 h. 29 min.

Punto de Salida Punto de Salida: Moià.

Punto de Llegada Punto de Llegada: Moià.


Ficha Técnica de la Ruta: ¿Qué es el índice IBP?

 
Ruta muy fácil, todo el recorrido es por caminos. Comienza en Moià, el Moli d´en Brotons, la ermita Mare de Déu de La Tosca y Sant Pere Marfà. Siguiendo la riera de Marfà tanto a la ida como a la vuelta. La ruta esta poco señalizada por lo que seguir el trackEl retorno lo haremos siguiendo la cinglera en suave bajada hasta llegar a Amer, punto de partida.

Índice MIDE ¿Qué es el MIDE?

 


 

Lo Mejor de Esta Ruta

  • Molí de Brotons: El Molino de Brotons, o Molino de la Tosca, fue un molino situado en el término municipal de Castellcir, en la comarca del Moianès, aunque adscrito administrativamente a la del Vallés Oriental. Es el enclave del valle de Marfà. Sus restos están situadas a la izquierda del arroyo de Marfà, en el noreste de la masía de Marfà y cerca y también en el noreste de la capilla de la Virgen de la Tosca y del Molino de Marfà. Es un molino semitroglodític, situado aprovechando unas grutas a ras del cauce del arroyo, a ras del Salto de la Tosca, en un paraje de gran belleza. Estuvo habitado y en funcionamiento al menos desde el 1608 (en el que es llamado Molino de Brotons o de los Pilares) y hasta el segundo tercio del siglo XIX: en 1863 hubo una avenida de agua extraordinaria que se llevó un bebé con el su camita de madera del interior del molino, y murieron las ocho personas de la familia del molinero. A partir de entonces ha permanecido abandonado.
  • La Mare de Déu de la Tosca: es un santuario del término municipal de Castellcir, en la comarca del Moianès, aunque adscrito administrativamente a la del Vallés Oriental. Es el enclave de Marfà. Está situado a la derecha del arroyo de Marfà, a levante de la casa de Marfà. Es en el paraje de la Tosca, cerca y al suroeste del Molino de Brotons. Podría ser la iglesia de Santa María de las Islas, documentada en 1062.
  • Sant Pere de Marfà: es una antigua iglesia parroquial del término municipal de Castellcir, en la comarca del Moianès, aunque adscrito administrativamente a la del Vallés Oriental. Es en la parte central del Valle de Marfà, en el lado noreste de la importante masía de Marfà. Está incluida en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña, con el código IPA: 28649. Se trata de una pequeña iglesia de una sola nave sin ábside exento, con entrada lateral en el lado de poniente. Estructura del siglo XVIII con campanario de planta cuadrada y remate piramidal. El portal de acceso presenta una magnífica decoración de piedra. Enmarcada entre dos pilastras, la decoración del arco se hecha a Bade de guirnaldas, flores, hojas y angelitos. El ábside de la capilla es plano. El paramento es de obra encalada. El núcleo original (de los siglos X-XI) ha desaparecido totalmente. Esta iglesia aparece ya en la relación hecha con motivo del acta de consagración de la iglesia parroquial de Moià (año 939). Gozaba de plena autonomía en el siglo XI.Consta el titular de su iglesia desde el 985, y abundan sus noticias en los documentos de Sant Benet de Bages a partir del 1077, Fue reconstruida en el siglo XVIII. Actualmente, sin culto, se guardan sus imágenes en la iglesia parroquial de Moià.

 

Sabias que……….

En 1979 nacía en Moià el grupo La Fura dels Baus, formado inicialmente por moianeses Carlus Padrissa, Pera Tantinyà, Marcel•lí Antúnez y Quico Palomar y Teresa Puig.

El Secreto de La Vall de Marfà

El Valle de Marfà, a veces simplemente mencionada como Marfà, es un valle fluvial fuerza aislada y salvaje del término municipal de Castellcir, el Moianès, si bien está adscrita administrativamente a la del Vallés Oriental. Su altitud sobre el nivel del mar oscila en torno a los 550 metros. Si bien no pertenece ya a los Cingles de Bertí, es un lugar que, en una muy pequeña parte, se incluye en el mapa de la editorial Alpina de los Riscos y, por ello, me he permitido la libertad de incluirlo en este bloque.
Es la mayor parte y el centro de un enclave del término municipal de Castellcir entre los términos de Castellterçol, Moià y Monistrol de Calders. Está centrado en la casa de Marfà y la antigua iglesia parroquial de San Pedro de Marfà. Contiene también varias masías diseminadas así como varios molinos, entre los que destaca el Molino de Brotons, molino troglodítico situado en un paraje espectacular, y que esconde una triste historia, y el santuario de la Virgen de la Tosca.
La mayor parte de su territorio corresponde a la antigua parroquia rural de San Pedro de Marfà, ligada casi siempre en Santa Maria de Moià, aunque también hay una parte del término de la sufragánea de San Llogari de Castellet, de la parroquia iris de Granera.
Se llega a Marfà por diversos caminos. Por un lado, la pista rural en buen estado que enlaza por el valle de la Golarda el pueblo de Monistrol de Calders con la villa de Moià. Marfà equidista de las dos poblaciones, a unos 5 kilómetros de cada una de ellas. Por otro, la pista rural que desde el Puente de la Fàbrega, en el límite de los términos de Moià y Castellterçol, sigue aguas abajo el torrente de la Fàbrega, y lleva a las Feixes Rojas, a levante de Marfà, y en la casa que centra el Valle de Marfà también en unos 5 kilómetros de recorrido.

Marfà es una masía y antiguo castillo que centra el enclave del Valle de Marfà, antigua parroquia de San Pedro de Marfà, que tuvo ayuntamiento propio entre el 1812 y el 1827, antes de unirse en primera instancia con Santa Coloma Sasserra y después, en 1847, con Castellcir.
Está situada justo en el medio de este enclave, a la izquierda de la Riera de Marfà. Es en el extremo noreste del Serrat de los Rayos. Al lado noreste de la masía está la iglesia de San Pedro de Marfà, que tenía carácter parroquial.
Mas antiquísimo, parece estar construido sobre los restos de un castillo, citado el 939, que llevaba el mismo nombre. Consta ya en relaciones de castillos del 1050. La masía, grande y con numerosos detalles que remiten a las diversas épocas en que fue siendo construida, está cubierta a doble vertiente y encarada a mediodía, con una galería exterior de gran vistosidad. Tiene liza en la parte delantera. También recibió el nombre de pero la Encina, según algunos autores, aunque según otros el mas la Encina es uno de los nombres antiguos del XEI.
En la masía de Marfà estableció su cuartel general Antoni Desvalls y de Vergós, Marqués del Poal, jefe del ejército catalán del interior, en 1714. Desde este lugar este militar, con sus tropas básicamente formadas por voluntarios y miquelets, se desplazó a las numerosas confrontaciones que mantuvo con el ejército borbónico en las comarcas del Bages, Berguedà, Lluçanès, Moianès y Osona, principalmente, la más destacada de las cuales fue en agosto de 1714 en Talamanca, donde se entregó la Batalla de Talamanca.
Durante la Guerra de la Independencia, Marfà fue en más de una ocasión refugio de los moianeses que huyan de la llegada de las tropas napoleónicas; asimismo lo fue durante las Guerras carlistas, a lo largo del siglo XIX. Precisamente durante la primera de estas guerras, el 9 de octubre de 1839, murieron en el asalto de los carlistas en Moià Francisco y Isidro Marfà, padre e hijo, campesinos herederos de la casa. La propiedad pasó a la hija de Francisco Marfà, quien la legó a su sobrino, Isidre Casamitjana y Marfà, agricultor heredero del mas Casamitjana de Moià. La hija del último, que se casó con Antonio de Rocafort, heredero de la casa de Rocafort, de San Feliuet de Terrassola. De esta manera, Marfà y sus posesiones en el valle (el Coll, las Viñas y el Molino de Marfà, se integraron en las extensas posesiones de los de Rocafort, consistente en una docena de casas y varias casas en Artés, Barcelona, Manresa, Moià y Vic.
Alejado del cultivo directo de la tierra, el último de Rocafort, Ramón, fue muy activo en los campos de la industria y de la política: fue alcalde de Artés, diputado provincial y diputado a Cortes, de Madrid. Muerto sin descendencia, su herencia pasó a manos de la familia de Torrents, que después de 1939 se fue vendiendo el patrimonio. Fue a parar a manos, así, de una familia de Terrassa que son propietarios en 2013. Hubo mesovers hasta la década de los sesenta del siglo XX, y más tarde se ha mantenido la casa en buen estado, a pesar de no residir- hay de forma continuada nadie.
Es Bien Cultural de Interés Nacional desde 1949.

San Pedro de Marfà es una iglesia de estilo barroco popular de una sola nave con entrada lateral en el lado de poniente.
Tiene una estructura del siglo XVIII con campanario de planta cuadrada y remate piramidal. El portal de acceso presenta una magnífica decoración de piedra ya que, enmarcada entre dos pilastras, la decoración del arco se hecha a Bade de guirnaldas, flores, hojas y angelitos. El ábside de la capilla es plano. El paramento es de obra encalada. El núcleo original (de los siglos X-XI) ha desaparecido totalmente.
Esta iglesia aparece ya en la relación hecha con motivo del acta de consagración de la iglesia parroquial de Moià (año 939). En el siglo XI ya gozaba de plena autonomía. San Pedro consta el titular de su iglesia desde el 985, y abundan sus noticias en los documentos de Sant Benet de Bages a partir del año 1077. Fue reconstruida en el siglo XVIII. Actualmente, sin culto y convertida en un gallinero, se guardan sus imágenes en la iglesia parroquial de Moià.

El secreto de Marfà
Los domingos y días de precepto, los vecinos de las diferentes masías, es encontraban en Marfà para asistir juntos al oficio religioso en la iglesia de San Pedro. Al finalizar, era costumbre permaneció un buen rato al plan de San Pedro, y mientras los niños jugaban, los jefes de familia hablaban del estado de las cosechas, del ganado y cuando era la hora, de las posibilidades de emparentar unas casas con las otras, mediante el matrimonio de sus hijos y / o hijas. La juventud -ni hay que decirlo- aprovechaban para charlar, y cuando era posible, para hacerse evidentes los sentimientos que sentían unos y otros. Mariona estaba y mucho del hijo de una de las masías que se encontraban en el entorno del torrente Mal, el chico de nombre Pascual correspondía plenamente al amor de Mariona.
Entre las dos masías corría el arroyo de Marfà, y era un buen chico arriesgado intentar cruzarla fuera de los vados o hacerlo sólo una persona sola, ya que hay una larga relación de pérdidas humanas por arrastre. Con todo, el Pascual, como mínimo una vez por semana, cruzaba el lecho del arroyo para encontrarse con Mariona, y de estos encuentros nació un amor profundo que ambos jóvenes, esperaban ver confirmado por los padres de ambos muy pronto en los encuentros posteriores a la misa dominical en San Pedro de Marfà.
El demonio, sin embargo, corría por aquellas tierras del Moianès en forma en esta ocasión de banquero, el José de Calders, de hecho para la mayoría, el sr. José, el banquero de Calders.
El padre de Mariona, había pedido dinero al banco del José, para comprar un rebaño de vacas, y dentro de los plazos previstos, el hombre iba cumpliendo con el pago de sus deudas.
El invierno de 1848 fue excepcionalmente frío en el Moianès, tanto y tanto lo fue, que se hacía dificultoso volver el agua al estado líquido, había que hacer fuego, para poder deshacer el hielo y tan pronto, el agua perdía el calor, volvía a convertirse en hielo. Por unas cosas y para otras, la mortandad entre las vacas y otros animales fue extensa, general y desgraciadamente abundante; cuando fue la hora de pagar el plazo correspondiente el padre de Mariona, se dirigió hasta Calders para pedir al sr. José un alargamiento del periodo para hacer frente a la deuda; el banquero le dijo que casi todo el mundo se encontraba en esa situación, y que le parecía que no podría atender su petición, ni la de muchos otros, y que hablarían juntos el domingo siguiente, en San Pedro de Marfà, a la salida de misa. El padre de Mariona, no hizo ningún comentario a la familia, pero su cara de preocupación, dejó claro a todos que las cosas no iban de la forma prevista.
El domingo después de la misa, todos los fines de familia es reunieron a hablar con el banquero de Calders, y este les explicó que no tenía más remedio que ejecutar las hipotecas que pesaban encima de las fincas, para resarcirse de las pérdidas sufridas. Todos pero podrían continuar en sus casas, trabajando sus tierras; ahora con un contrato de arrendamiento, y que cuando fuera posibles los volvería a vender las tierras, al mismo precio por el que se las adjudicaba. No pocos de los vecinos manifestaron allí mismo su intención de abandonar el valle, intención que en los meses siguientes dejó casi en la mitad el censo. En un aparte el banquero le dijo al padre de Mariona que si le daba la mano de su hija, daría por extinguida la deuda. Una vez en casa, el padre explicó a Mariona la propuesta del banquero, aunque diciéndole que si ella no lo quería, él no le obligaría paso, a casarse con aquel hombre.
Mariona cuando se encontró con el Pascual le explicó la situación; la familia del Pascual tenía pensando dejar el Valle de Marfà, y él pidió en matrimonio a su padre, para casarse y marchar juntos. Mariona le dijo que iría a hablar con el banquero de Calders. El sr. José recibió a Mariona con extrema cordialidad, y le hizo saber que estaba en disposición de perdonar las deudas de su padre, y lo que ella le pidiera. Mariona le pidió que perdonara las deudas de todos los vecinos de Marfà, como condición para casarse con él, y que esta condonación debía escriturar antes de la ceremonia.
El banquero finalmente se avino, y se firmó una escritura en la que es recogía que tan pronto se llevara a cabo su boda con Mariona, las deudas de los vecinos del Valle de Marfà, quedarían extinguidos.
El domingo en que se celebró el enlace matrimonial lucía un solo casi primaveral, a pesar de encontrarse aún en el más crudo del invierno; todos, salvo el banquero y pese a tratarse de una boda, tenía la cara larga y el puesto serio. A la salida de la iglesia, el banquero hizo saber a todos que en virtud del acuerdo matrimonial sus deudas quedaban extinguidos. Nadie dio ninguna muestra de alegría al recibir la noticia y Pascual se dirigió hasta el novios, como aquel que iba a darles su felicitación, y cuando tuvo entre sus manos de Mariona, los dos comenzó a correr, hacia el acantilado. Los dos jóvenes, ya habían tomado la decisión hacía días, y ante la imposibilidad de permanecer juntos en la vida, habían decidido que morir juntos.
Mientras los cuerpos de Pascual y Mariona, se acercaban a la piedra dura del arroyo de Marfà, se sintió por todo el Valle, la afirmación de un amor que iba más allá de la vida. Te quiero!
Tras dar sepultura a los cuerpos de los dos amantes, hoy unos mañana los otros, muchos de los vecinos del valle fueron marchando.

Marfà

Marfà

es una masía y antiguo castillo del término municipal de Castellcir, en la comarca del Moianès, aunque adscrito administrativamente a la del Vallés Oriental. Centrar el enclave del Valle de Marfà, antigua parroquia de San Pedro de Marfà, que tuvo ayuntamiento propio entre el 1812 y el 1827, antes de unirse en primera instancia con Santa Coloma Sasserra y después, en 1847, con Castellcir.
Está situada justo en el medio de este enclave, a la izquierda de la Riera de Marfà. Es en el extremo noreste del Serrat de los Rayos. Al lado noreste de la masía está la iglesia de San Pedro de Marfà, que tenía carácter parroquial.
Mas antiquísimo, parece estar construido sobre los restos de un castillo, citado el 939, que llevaba el mismo nombre. Consta ya en relaciones de castillos del 1050. La masía, grande y con numerosos detalles que remiten a las diversas épocas en que fue siendo construida, está cubierta a doble vertiente y encarada a mediodía, con una galería exterior de gran vistosidad. Tiene liza en la parte delantera. También recibió el nombre de pero la Encina, según algunos autores, aunque según otros el mas la Encina es uno de los nombres antiguos del XEI.
En la masía de Marfà estableció su cuartel general Antoni Desvalls y de Vergós, Marqués del Poal, jefe del ejército catalán del interior, en 1714. Desde este lugar este militar, con sus tropas básicamente formadas por voluntarios y miquelets, se desplazó a las numerosas confrontaciones que mantuvo con el ejército borbónico en las comarcas del Bages, Berguedà, Lluçanès, Moianès y Osona, principalmente, la más destacada de las cuales fue en agosto de 1714 en Talamanca, donde se entregó la Batalla de Talamanca.
Durante la Guerra de la Independencia, Marfà fue en más de una ocasión refugio de los moianeses que huyan de la llegada de las tropas napoleónicas; asimismo lo fue durante las Guerras carlistas, a lo largo del siglo XIX. Precisamente durante la primera de estas guerras, el 9 de octubre de 1839, murieron en el asalto de los carlistas en Moià Francisco y Isidro Marfà, padre e hijo, campesinos herederos de la casa. La propiedad pasó a la hija de Francisco Marfà, quien la legó a su sobrino, Isidre Casamitjana y Marfà, agricultor heredero del mas Casamitjana de Moià. La hija del último, que se casó con Antonio de Rocafort, heredero de la casa de Rocafort, de San Feliuet de Terrassola De esta manera, Marfà y sus posesiones en el valle (el Coll, las Viñas y el Molino de Marfà, s ‘integraron en las extensas posesiones de los de Rocafort, consistente en una docena de casas y varias casas en Artés, Barcelona, ​​Manresa, Moià y Vic.
Alejado del cultivo directo de la tierra, el último de Rocafort, Ramón, fue muy activo en los campos de la industria y de la política: fue alcalde de Artés, diputado provincial y diputado a Cortes, de Madrid. Muerto sin descendencia, su herencia pasó a manos de la familia de Torrents, que después de 1939 se fue vendiendo el patrimonio. Fue a parar a manos, así, de la familia terrasense que todavía son propietarios en 2013. Hubo mesovers hasta la década de los sesenta del siglo XX, y más tarde se ha mantenido la casa en buen estado, a pesar de no residir- hay de forma continuada nadie.
Se llega a Marfà por diversos caminos. Por un lado, la pista rural en buen estado que enlaza por el valle de la Golarda el pueblo de Monistrol de Calders con la villa de Moià. Marfà equidista de las dos poblaciones, a unos 5 kilómetros de cada una de ellas. Por otro, la pista rural que desde el Puente de la Fàbrega, en el límite de los términos de Moià y Castellterçol, sigue aguas abajo el torrente de la Fàbrega, y lleva a las Feixes Rojas, a levante de Marfà, y en la casa que centra el Valle de Marfà también en unos 5 kilómetros de recorrido.


El Molí de Brotons

El Molí de Brotons

Aunque no es demasiado conocido entre el gran público, local y entre los excursionistas que visitan el Moianès, el Molino de Brotons -situado justo al lado de la hermosa cascada conocida como el Salto de la Tosca- es uno de los parajes más espléndidos y misteriosos de esta maravillosa subcomarca natural.
Situado a 545 m de altitud, el Molí de Brotons está empotrado dentro de una gran cueva que se origina en el lado izquierdo de la riera de Marfà y justo en el punto donde está el Salto de la Tosca. Por tanto, esta gruta troglodítica no es que sea obrada como otros de este blog, sino que contiene restos de un importante molino de harina en su interior. Más interesante no puede ser la zona y la estampa fuerza impactante del molino con el salto de agua es usada en varios catálogos, folletos o libros que hablan del Moianès. Podríamos decir que en algunas ocasiones pretende ser el símbolo de una marca turística pero que por otro lado, sino conoces la subcomarca no se sabe cómo llegar. También hay que añadir que queda bastante lejos de poblaciones como Moià o Castellterçol y la aproximación en coche es difícil y nada aconsejada.
El Molí de Brotons
Cuando el arroyo va crecido, es cuando se puede disfrutar mejor del salto pero desgraciadamente, entonces es cuando no se puede cruzar el arroyo y llegar a dentro del molino para investigar sus restos. Algún punto ha sido arreglado y se pueden ver restos de dos antiguas muelas, el obrador, varias ventanas, muros y el bonito cárcavo. Unos metros por debajo del molino en la cama mismo del arroyo, hay varios agujeros en el suelo que indican dónde iba empotrada una antigua esclusa. La fecha de la decadencia definitiva del molino está fijada por unos pavorosos aguaceros ocurridos en 1863 ocasionando la trágica muerte de los ocho componentes de la familia que la habitaba.


La Mare de Déu de la Tosca

La Mare de Déu de la Tosca

La Mare de Deu de la Tosca, a 548 metros sobre el nivel del mar, es un santuario situal en el Valle de Marfà, en el término municipal de Castellcir, en la comarca del Moianès, aunque adscrito administrativamente a la del Vallès Oriental . Es el enclave de Marfà.
Está situado a la derecha del arroyo de Marfà, a levante de la casa de Marfà. Es en el paraje de la Tosca, cerca y al suroeste del Molino de Brotons.
Podría ser la iglesia de Santa María de las Islas, documentada en 1062, aunque posteriormente desapareció. El actual santuario fue edificado entre los años 1632 y 1640 y restaurado en 1942. La villa de Moià iba en procesión el martes de Pascua.


Lugares para Visitar en el Mapa

 

Ruta muy fácil, todo el recorrido es por caminos. Comienza en Moià, el Moli d´en Brotons, la ermita Mare de Déu de La Tosca y Sant Pere Marfà. Siguiendo la riera de Marfà tanto a la ida como a la vuelta.La ruta esta poco señalizada por lo que seguir el trackEl retorno lo haremos siguiendo la cinglera en suave bajada hasta llegar a Amer, punto de partida.


RUTA WIKILOC

DESCARGAS
Medio
4fuera de 5
Itinerario
12fuera de 5
Desplazamiento
8fuera de 5
Esfuerzo
12fuera de 5

2.25

2.25 fuera de 5
Razonable

Etiquetas asignadas a esta ruta
MarfáMoià

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