Protección solar en la montaña

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Protección solar en la montaña

Es importante usar protección solar para protegernos de la radiación solar en alta montaña ya que la exposición a las radiaciones solares es más elevada que en medios cotidianos debido a la altitud y otras variables, y sus consecuencias se multiplican en terrenos nevados debido al efecto espejo del hielo y la nieve. La radiación proveniente del sol contiene tres tipos de rayos: el 50% son rayos infrarrojos que proporcionan calor, el 40% son rayos visibles que nos proporcionan luz, y el 10% son rayos ultravioleta (UV) causantes de quemaduras y alteraciones celulares que pueden derivar en cáncer. Estos últimos se subdividen en tipo A, B y C, de los cuales la mayor parte de los rayos UVB y UVC no llegan a la tierra. Aún así, los efectos nocivos más conocidos por la radiación solar son los causados por los rayos UVA (p.ej. envejecimiento de la piel) y los rayos UVB (p.ej. eritemas y quemaduras solares).

Protección

Factores que influyen en el peligro de la radiación solar en montaña

· La altitud. El poder de los rayos UV aumenta con la altitud, debido a que hay menos atmósfera para absober dichos rayos. Se calcula que por cada 300 metros de altura el riesgo aumenta un 4-5%, o lo que es lo mismo, por cada 1.000 metros los rayos UV aumentan un 15%.
 
· Terrenos nevados. La nieve refleja aproximadamente un 80% de los rayos solares, actuando como un espejo, lo que hace que la exposición solar sea mucho mayor en este tipo de terrenos. Recordad que el agua y la playa ejercen el mismo efecto. Y si combinamos altura y nieve (factores que están estrechamente relacionados entre sí), el riesgo se multiplica.

· Otros factores del medio como las bajas temperaturas, el viento y el aire seco -habituales en zonas montañosas- hacen que la piel esté más desprotegida debido a su sequedad y deshidratación.

· Índice de radiación UV previsto para la jornada, teniendo en cuenta que será mayor en altura y con nieve. Esta información la podemos encontrar en la página web de la Agencia Estatal de Meteorología ( http://www.aemet.es/es/eltiempo/prediccion/radiacionuv ).

· Tipo de piel. Aunque no se trata de un factor intrínsecamente relacionado al medio, es importante tenerlo en cuenta, pues el tipo de piel influye en cómo ésta reacciona a la radiación solar. Para evitar los efectos nocivos de los rayos solares la piel desarrolla una sustancia denominada melanina, encargada de absorber la radiación solar. Su producción se estimula con la exposición solar, determinando el grado de bronceado de la piel. Existen 6 tipos de piel en función de la respuesta que genera ésta a los rayos solares. Los fototipos del I al IV van desde personas que siempre se queman y no se broncean, hasta personas que nunca se queman y siempre se broncean, respectivamente. Los fototipos V y VI están reservados a pieles de etnias pigmentadas y negras, respectivamente.

Protección

Protección solar

A pesar de todo, los mecanismos fisiológicos (tipo de piel, melanina, etc.) no son suficientes y necesitamos protección artificial para protegernos de los efectos nocivos del sol. La manera más eficaz consiste en evitar la exposición durante las horas de mayor intensidad de radiación, esto es, entre las doce de la mañana y las cuatro de la tarde. No obstante, también podemos hacer uso de medios físicos como ropa, sombreros, gafas o filtros/cremas solares.

Estos últimos son productos que suelen estar constituidos por moléculas capaces de absorber los rayos UVA y UVB, actuando como un filtro. Las cremas solares normales llevan una numeración que indica el factor de protección solar (SPF) hacia los rayos UVB, lo que podría llevarnos a una fotoprotección incompleta, obviando la protección a los rayos UVA. Por su parte, en las cremas solares de amplio espectro figuran dos números, esto es, el factor de fotoprotección hacia los rayos UVA y UVB, respectivamente. 

Siempre deberíamos optar por un SPF 50+. Además, es imprescindible reponer el protector cada dos horas aproximadamente y no olvidarnos de un stick labial para la protección adicional de labios. Debemos aplicar la crema solar en todas las áreas expuestas al sol: cara, cuello, orejas, nariz, etc. teniendo mucha precaución en el contorno de los ojos para que no penetre en ellos y cause irritación. En este sentido, los ojos deben protegerse, adicionalmente, con gafas de sol de filtro 3, reservando el filtro 4 para para alta montaña y glaciares. Hoy en día existen en el mercado una gran variedad de protectores solares con diferentes texturas, incluso especiales para deportistas por ser cremas resistentes a la sudoración. 

Aún así, es importante tener en cuenta que el uso de estos productos no elimina los riesgos de la radiación solar, solo los disminuye, por lo que no quita que tomemos otras precauciones como evitar la exposición al sol o cubrir la piel con ropa. Por tanto, el uso de la crema solar tampoco debe ser excusa para incrementar el tiempo de exposición al sol. Y una vez finalizada nuestra jornada, es importante limpiarnos adecuadamente la piel y aplicar después cremas hidratantes para dejar nuestra piel confortable y rehidratada.

 
 
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