De Torelló a Sant Quirze de Besora siguiendo el Ter (GR-210)

De Torelló a Sant Quirze de Besora siguiendo el Ter (GR-210)

descripción De Torelló a Sant Quirze de Besora siguiendo el Ter (GR-210)

Torelló, Osona, Catalunya, España

Fácil Fácil




Descripción Dificultad: Fácil.

Distancia Total Distancia Total: 14, 86Kms.

Altitud_Máxima Altitud Máxima: 590 mts.

Altitud_Minima Altitud Mínima: 432 mts.

Desnivel Desnivel Acumulado: 336 mts.

Tiempo Total Tiempo Total: 5 h. 31 min.

Punto de Salida Punto de Salida: Estación Rodalies Torelló.

Punto de Llegada Punto de Llegada: Estación Rodalies Sant Quirze de Besora.


Ficha Técnica de la Ruta: ¿Qué es el índice IBP?


© Copyright José Luis Cañigueral.

Empezamos una nueva etapa siguiendo el curso del río Ter. En la Etapa anterior llegamos a Torelló procedentes de Manlleu. En esta nueva jornada caminamos el tramo que une Torelló con Sant Quirze de Besora. En este tramo medio del río se recorren varios meandros, uno tras otro, y la anchura del río va cogiendo protagonismo.

La ruta empieza en la estación de Adif de Torelló. Seguimos por sus calles buscando el cauce del rio Ter y la GR-210. Seguimos por sus calles hasta encontrar las Fonts de Puig Roví. Después mediante unas escaleras de madera, bajamos al Ter y seguimos en paralelo al río hasta llegar a la colonia de Vila-seca, un pequeño núcleo anexado en Sant Vicenç de Torelló.

La colonia de Vila-seca fue una de las primeras y más importantes colonias del Ter medio. El entorno, formado por el canal, los huertos y los jardines, es un ejemplo de los paisajes asociados a la industrialización del Ter.

Dejamos atrás la antigua colonia y el camino avanza a través de un bosque de ribera. Andamos en paralelo a un canal y dejamos atrás la esclusa de Borgonyà. Pronto llegamos a la colonia industrial de Borgonyà.

La colonia de Borgonyà es la colonia textil industrial más importante de toda la cuenca del río Ter. Fue fundada en 1894 por la empresa escocesa J&P Coats, de ahí que popularmente también se la conozca como la colonia de los ingleses. La fábrica aprovechaba la fuerza del río para producir energía hidráulica. Alrededor suyo se fue construyendo una colonia obrera donde vivían la mayoría de los trabajadores. La urbanización de las calles, los pequeños jardines de las casas y el ladrillo de las paredes le da, a este núcleo urbano, un carácter puramente inglés.

Cruzamos la colonia y nos acercamos a la estación de tren. Tomamos el camino que sube por unas escaleras y se dirige hacia el cementerio. Se gana altura y se tienen buenas vistas sobre el río y de sus alrededores.

A continuación, el sendero vuelve a descender por el bosque. Pasamos junto la Font del Conill y cruzamos la vía del tren por debajo de un puente. El siguiente punto de la ruta es el Molí de l’Espona, situado junto al caminó. Después, el sendero vuelve a subir hasta situarnos en el serrat del Balcó donde hay una antena.Sin darnos cuenta, volvemos a bajar hacia el río. Antes se pasa muy cerca de la vía del tren.

Cruzamos una chopera y seguimos por la orilla del río hasta pasar por debajo del puente del tren, de considerable altura. Continuamos por el bosque, siempre cerca de río. Vamos siguiendo el meandre de l’Illa o bé la Mambla desde cierta altura, lo que nos proporciona buenas vistas del río. Cruzamos la riera de la Foradada y pasamos por delante de la antigua fábrica de Can Guixà.

Ya nos encontramos muy cerca de Sant Quirze de Besora. En este último tramo de la ruta caminamos siguiendo la carretera: carrer de Bellmunt, carrer de Sant Josep y, finalmente, por el paseo del Ter hasta la estación de tren. Fin de la ruta.

ETAPAS DEL CAMINO DEL TER (GR-210)

Etapa 1: De Vic a Manlleu por las Rutas del Gurri y del Ter GR-210

Etapa 2: De Manlleu a Torelló siguiendo el Ter (GR-210)

Etapa 4: De Sant Quirze de Besora a Ripoll siguiendo el Ter (GR-210 y GR-151)

Índice MIDE ¿Qué es el MIDE?

 

Lo Mejor de Esta Ruta

  • Colonia Vila-seca. Esta colonia recibió el nombre de un antiguo mas cerca de la cual se crearon, en torno a 1880, las dos industrias de hilados de Federico Marcet y Francisco Sindreu y de Ferran y Pere Almeda y sucesores de Rafael Puget. Estas dos industrias se fusionaron en 1932 y se creó la empresa “Almeda Alemán y Cía, S. L.” Sobre estas fábricas y al pie de la carretera de Torelló a Borgonyà se creó, por los alrededores de 1880, una colonia de obreros en la que en 1975 residían 435 personas y actualmente residen 262, de las que sólo trabajan 150. en 1883 se erigió una iglesia dedicada a la Sagrada Familia, con sacerdote propio. También hubo escuela para los niños, actualmente cerrada. Los empresarios han intentado vender las viviendas, como hicieron los de la colonia Borgonyà, a sus inquilinos, pero no han tenido éxito, ya que se encuentran en un estado bastante abandonado. Son casas plurifamiliares con planta baja y dos pisos y seis viviendas por escalera. La colonia atraviesa la típica crisis de las empresas textiles. El conjunto arquitectónico de la colonia está constituido por la fábrica, las viviendas de los obreros, de los directores y de los dueños, la iglesia, dedicada a la Sagrada Familia y de estilo neogótico, una fonda, la escuela y los jardines. Estos edificios están dispuestos siguiendo los ejes principales de la carretera y el río. Algunos de estos edificios presentan un estado deficiente de conservación. Otros se encuentran en fase de rehabilitación. En la colonia también había estado la rectoría y la escuela de los chicos, que fueron derribados hace pocos años.
  • Colonia Borgonyà. El núcleo recibe el nombre de un antiguo cortijo y de una capilla o santuario mariano dedicado a la Virgen de Borgonyà que ya existía en el siglo XIII y que subsistió hasta la total renovación hacia el final del siglo XIX, con el establecimiento de una colonia textil. Fabra y Coats fue la gran industria que creó este núcleo: comenzó su actividad en 1890 y cerró definitivamente en 1999. La colonia es un pequeño pueblo obrero que se edificó conjuntamente con la fábrica y está presidido por la capilla neogótica edificada sobre el antiguo santuario mariano dedicado a la Virgen de Borgonyà, sufragánea de la parroquial. El origen del nombre de Borgonyà es desconocido, y así tanto puede ser personal como topográfico, ya que lo encontramos en otros lugares, como en el Pla de l’Estany y en la Cerdanya. La tipología de las casas de la colonia es unifamiliar y de planta baja, lo que da una cierta independencia entre las familias, a las que se les ha dado la posibilidad de adquirirlas.
  • Fonts de Puig Roví. Fuentes de Torelló, incluido un lavadero. Recientemente las escuelas lo han intentado recuperar.

 

Sabias Que…….

La colonia de Borgonyà, situada en el término de Sant Vicenç de Torelló, se empezó a construir en 1885 por iniciativa de la potente compañía escocesa J & P Coats, que en la época controlaba desde el municipio de Paisley (cerca de Glasgow) el 80% de la producción de hilo de coser británica. De ahí el peculiar estilo de sus viviendas de ladrillo rojizo, típicamente escoces.

No te Pierdas……….

Visitar El Castillo de los Torelló, subido en un monte a 781 m de altitud, fecha del siglo VII. Este Castillo, también es conocido como el “Castillo de los moros”. Desde este punto nos permite admirar un bello paisaje del Valle del Ges. En este Castillo, en tiempos de guerra era utilizado por el Castlà para protegerse de los ataques de los guerreros contrincantes y por sus caballeros para defenderlo…

Torelló

Torelló es una villa en la comarca de Osona, situado en la confluencia de los ríos Ges y Ter, en la Plana de Vic. Se encuentra en la comarca, sin uso administrativo, del Valle del Ges, junto con los municipios de San Vicente de Torelló y Sant Pere de Torelló.

La población medieval creció alrededor de la iglesia de Sant Feliu de Torelló. En el núcleo urbano, hay también la iglesia de Montserrat y el Santuario de Rocaprevera. Los torellonenses tienen el apelativo de pescallunes.

La población medieval creció alrededor de la iglesia de Sant Feliu de Torelló. La ciudad de Torelló debió su antigua importancia a la capitalidad del término del castillo de Torelló, el cual pertenecía inicialmente a la casa condal y real. Esta el enfeudó los Besora (siglo XI), a los Moncada (desde 1086 hasta 1309), a los Vilademany (1324) y los Milany (1347), y finalmente fue adquirido en 1351, con el beneplácito real, por los Cabrera, los cuales el poseyeron, con algunos secuestros por parte del rey, hasta el fin de los señoríos jurisdiccionales. Los señores de Torelló llamaban desde el siglo XVI marqueses de Aitona y más tarde, duques de Medinaceli, pero todos eran sucesores de los antiguos Cabrera.

La ciudad de Torelló fue desde siempre el núcleo central de la jurisdicción del castillo de Torelló. Hay radicaba la curia del baile, el mercado y la plaza para las asambleas generales de los súbditos del término. Esta preeminencia ha sido la causa de que la antigua población de Sant Feliu de Torelló recibiera el nombre simple de Torelló, mientras que las otras dos entidades del valle lo tienen a modo de determinativo. Este nombre deriva del castillo que reunió los tres términos y que levanta aún una parte de su torre maestra en un áspero cerro del municipio de Sant Vicenç de Torelló. Antiguamente, la población de Sant Feliu de Torelló, el actual Torelló, llevaba el nombre de Sant Feliu de Cervià, debido a la villa rural de Cervià -llamada en algún documento castillo de Cervià-, que recuerda aún el mas Cervià, situado en la ladera SW del antiguo monte de la Guardia o monte de las Tres Cruces, vecino de Rocaprevera. Esta denominación subsistió hasta finales del siglo XI, y entonces adelante se llamó Sant Feliu de Torelló.

La documentación permite conocer la antigüedad de villas o núcleos rurales: Espadamala (917), Cervià (923), Saderra (949) y, mucho más tardíos, hacia el siglo XII, Puigdassalit, Terrades o Puigbacó.

Durante los siglos XI, XII y XIII la población aumenta considerablemente, pero a partir del siglo XIV se produce un rápido despoblamiento debido a la peste negra que azota estas tierras alrededor de 1348. Anteriormente se habían producido episodios menores, aunque no por ello menos dramáticos, como la peste que sacudió el país después de las inundaciones de 1193, que arrasaron las cosechas y que llevaron a que en 1196 la gente se comiera sus propios caballos. Fue sequías memorables en 1218, 1333 y 1337, cuando se dice que estuvo un año y medio entero sin llover y la gente comenzó a emigrar a otras comarcas. En 1341, el nombre Torelló aparece asociado por primera vez al de villa, en el documento de la fundación de la panadería, privilegio que otorga la Corona a través del alcalde general de Cataluña. La peste ataca en los años 1348, 1381 y, la peor, en 1397. En estos años, muchas casas y masías quedan deshabitadas.

En el siglo XVI desaparece el feudalismo. En el siglo XVII, el Consejo Municipal de Torelló está formado por 24 prohombres escogidos entre las tres parroquias mencionadas más Sant Andreu de la Vola y iris Sescorts que pasan a formar parte del término del castillo de Torelló. Sin embargo, en esta misma época se produce la separación de San Vicente y San Pedro de Torelló, que desde 1629 ya no forman parte del municipio de Torelló. En aquella época, Torelló era un conjunto de casas arracimadas que, adheridas unas a otras ejercían de murallas con cuatro aberturas, cada una de ellas orientada a un punto cardinal. En las afueras, están las casas, distribuidas regularmente por los alrededores y más esporádicamente como más alejadas. En cuanto a economía, la vida es rural, y la industria se centra en la piel, todo lo relacionado con la lana, desde la oveja hasta los tejidos. También hay un horno de vidrio, una jabonería, una cerrajería, una herrería, una guarnicionería, una zapatería y una tienda. Un inventario de 1768 muestra 48 masías o casas rurales y al menos cinco molinos. En el campo se cultivan cereales y viñedos, y en pequeñas cantidades judías, habas, garbanzos y guisantes. También hay pastos y bosques de los que se extrae leña. En cuanto a animales, hay vacas, ovejas, cerdos y gallinas.

Ruta del Ter

Colonia Vilaseca

La colonia de Vila-seca es una de las primeras y más importantes colonias del Ter medio. Situada en el lado izquierdo del Ter, en el término de Sant Vicenç de Torelló, fue obra de industriales manlleuenses, los Almeda, Sindreu y Puget, los cuales adquirieron en 1871 terrenos y derechos de explotación de un salto de agua para levantar una factoría que superara los límites productivos de la fábrica que explotaban en Manlleu. Inaugurada en 1880, la colonia de Vilaseca iniciaba la implantación de grandes colonias textiles en el valle del Ges. El elevado coste de la inversión, sin embargo, obligó a los promotores a compartir la explotación con el fabricante barcelonés Frederic Marcet, propiciando que en Vilaseca convivieran dos fábricas que crearon una misma colonia.

Finalmente, en 1932 la sociedad Almeda, Alamany y Cia, heredera de la pionera, adquiere todo el conjunto y la explota hasta la actualidad. A pesar de las fábricas del Ter concentran básicamente el proceso de hilatura, las fábricas de Vila-seca también introdujeron una importante sección de tejido de algodón.

El origen como infraestructuras orientadas a la producción de las colonias esconde a menudo el gran dinamismo social de estos poblamientos industriales. La denominada “colonia de Torelló” se desarrolló muy rápidamente. A finales de 1880 obtiene el reconocimiento oficial como colonia, y en 1884 ya residían más de 60 familias. A lo largo del siglo XX llegó a acoger 450 habitantes, los cuales disponían de los principios servicios y equipamientos. Además de la fábrica y las viviendas para los obreros, Vilaseca contaba con iglesia, escuela, horno, fonda, lavaderos, campo de deportes y una dinámica cooperativa (desaparecida tras la guerra civil), además de dos torres por los propietarios y unos magníficos jardines que bordean el canal a la orilla del Ter.

La colonia de Vila-seca es, por otra parte, un buen ejemplo de los paisajes asociados a la industrialización del Ter. La presencia del canal, las huertas, y los antiguos jardines de los propietarios es uno de los principales atractivos actuales de la colonia. Un paisaje cultural que no podemos entender sin la presencia de la industria y la intervención humana.


Ruta del Ter

Colonia Borgonyà

La gran concentración de fábricas de río y de colonias industriales transformó la fisonomía de los ríos pirenaicos de Cataluña durante el último tercio del siglo XIX.

La colonia de Borgonyà, ubicada en el municipio de Sant Vicenç de Torelló, fue levantada por la empresa escocesa Coats en 1895 y se convirtió en la más majestuosa colonia de la cuenca del Ter.

En 1903, los Coats asocian con los Fabra, una de las principales empresas algodoneras catalanas; nace entonces, Fabra y Coats, integrada dentro de la mayor compañía mundial de hilo de coser.

Todos los parámetros son gigantescos en Borgonyà: 600 CV de potencia instalados, 80.000 púas de hilar, un millar de trabajadores ocupados, y una producción que supera los 60.000 kg. De hilo semanales. A Borgonyà se producía el hilo de coser comercializado bajo el nombre de “Cadena”, el hilo de surgir “Dalia” y los torcidos dedicados a la producción de redes de pesca y lonas “Fabra y Coats”.

Borgonyà era conocida en la comarca como “los ingleses”, dado el origen británico de sus fundadores. Su arquitectura recuerda el urbanismo nordeuropeu: viviendas unifamiliares con patio delantero y salida posterior, jerarquía social bien delimitada y una racional distribución de edificios públicos y de servicios rodeados de un cuidado ajardinamiento.

Fabra y Coats dotó Borgonyà de una serie de servicios que la hicieron modélica entre las colonias del Ter: iglesia, escuelas para ambos sexos, cooperativa, hermandad de asistencia, casino, teatro-cine, campos de deportes, fonda, barbería, apeadero del ferrocarril, oficina de correos, cementerio; y desde los años veinte, un jardín de infancia y los servicios permanentes de un médico y una farmacia propias.

Este conjunto de servicios y el mantenimiento de la colonia a cargo de la empresa, eran inspirados por un aplastante paternalismo y una fuerte tendencia a la autosuficiencia, que no ocultaban, pero, una clara voluntad de control social.


Ruta del Ter

Castell de Torelló

El antiguo Castillo de Torelló, era el centro jurisdiccional de todo el valle, y dio nombre a las tres principales poblaciones de su antiguo término: Torelló o Sant Feliu de Torelló, Sant Pere de Torelló y Sant Vicenç de Torelló. Saderra también perteneció originariamente a su término, pero se separó muy pronto, en el siglo XI. Este castillo, lo recuerda actualmente una maciza torre circular que se yergue sobre una colina margoso, al norte de la población de San Vicente y dentro de su municipio, casi junto a la raya fronteriza con San Pedro de Torelló.

Es bien visible desde todo el valle de Torelló y también desde el valle del Ter, que discurre por su lado de poniente, ya que su monte, de 781 metros de altitud, es el punto más alto de la pequeña carenada que separa el curso inferior del valle del Ges, del valle del Ter. Visto desde la banda de Torelló, el monte parece menos alto que le hace de telón de fondo la cordillera de Bellmunt, pero si uno se acerca, se da cuenta de las excelentes condiciones de defensa que tenía, y que fueron fue la razón principal por la que, en épocas muy lejanas, se escogió este lugar para construir un castillo.

Según se menciona en el mismo castillo, se documenta por primera vez en el año 881 ( “castro torelonense”).

Siglos X y XI. El año 937 se menciona que el conde Suniario I dio unos alodios que poseía el castillo de Cervelló al monasterio de Ridaura. Los señores eminentes del castillo eran los condes de Barcelona. El primeros feudataris fueron los Besora. Ermemir y Gombau aparecen como señores entre el 941 y el 1040. La hija heredera de Gombau se casó con Mir Geribert de Olèrdola, protagonista de una revuelta contra el conde de Barcelona, ​​Ramón Berenguer I y, como consecuencia, muchos de los castillos de los Besora serán adjudicados a Moncada.

Siglo XII. El año 1136 Ramon Berenguer IV encomendó el castillo de Torelló al senescal Guillem de Montcada quien, el mismo día, juró fidelidad por este castillo y otros encomendados.

Siglo XIII. El año 1291, el castillo formará parte de la dote de Guilleuma de Moncada que se casó con el Infante Pedro de Aragón, hijo del rey Pedro el Grande. La dama conservará el dominio incluso después de enviudar. Cuando muera, el dominio pasará al rey.

Siglo XIV. El año 1338, el rey Pedro el Ceremonioso confía el castillo de Torelló a Bernat de Vilademany. (Los Vilademany ya habían sido feudatarios de los Montcada). En 1347 Pedro el Ceremonioso, en carta de gracia, cede a Pedro de Vilademany el castillo y las jurisdicciones, excepto el mero imperio, es decir, pena capital y mutilaciones. Pedro de Vilademany pagará 30.000 sueldos. La carta de gracia reserva al vendedor el derecho de redimido o recuperar la cosa vendida por parte del vendedor y, este derecho, el rey lo cedió a Bernat III de Cabrera que el ejerció en 1351, comprando el castillo a la viuda de Pedro de Vilademany. El rey concedió al vizconde de Cabrera toda la jurisdicción, incluida la potestad de muerte y mutilación.

Siglo XV. Los terremotos del año 1427 deterioraron fuerza el castillo. No obstante, en la guerra entre la Generalitat y Joan II, algunos campesinos afectos a la Generalidad se apodera y resistieron (1463-65).

Siglo XVI – XVIII. En 1554, el virrey de Cataluña, marqués de Tarifa, ordenó la demolición del castillo para evitar que fuera utilizado por los bandoleros. Un huracán destruyó el resto en 1746, quedando sólo la parte de la torre que permanece aún hoy en día.

La colina del castillo tiene forma en planta de una hoja de haya con la punta encarada a mediodía, donde está la entrada al recinto. Es una buena muestra de la evolución de los castillos de la comarca. Se observan unos agujeros en la roca, usados ​​seguramente para apuntalar a él vigas de madera, que podrían atribuirse a los primeros castillos carolingios.

Sobre el primer nivel, en el tercio norte, se debía levantar el que queda actualmente del castillo medieval: una torre de defensa de planta circular. Actualmente tiene una altura de 3,60 m a tramontana y 4,70 en el sur. El diámetro es de 1,65 m y el espesor de los muros hace 1,60 m. En un extremo de la colina, en el tercio meridional, se puede ver todavía una cisterna excavada en la roca de 2 m de largo por 1,5 de ancho.

El aparato del que queda de la construcción es de sillares pequeños rectangulares bien cortados, dispuestos en hiladas uniformes. Aprovechando la roca de la parte más alta de la colina y siguiendo el risco se construyó una muralla que rodeaba todo el conjunto. Por lo tanto, el esquema básico del castillo, es decir, una torre de defensa rodeada de muralla, es propio del siglo XI.

 

Lugares para Visitar en el Mapa

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Empezamos una nueva etapa siguiendo el curso del río Ter. En la Etapa anterior llegamos a Torelló procedentes de Manlleu. En esta nueva jornada caminamos el tramo que une Torelló con Sant Quirze de Besora.


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